Se convirtió en La Novia del Mundial aun sin
haber viajado a Sudáfrica, sede en el 2010 de
la Copa de Fútbol de la FIFA. La paraguaya
Larissa Riquelme llamó la atención de la
prensa internacional por alentar sin descanso y
con un gran escote a la selección de su país y
por prometer desnudarse si es que esta llegaba a
la final.